Desinteres institucional ante decisión de penitenciaria que quiso quitarse la vida

Publicado el: 26 de marzo de 2017 | Por:

 

Pidió ayuda de todas formas, hasta escribió un mensaje contando la situación a uno de los integrantes de este medio, pero la sensación de vacío e incertidumbre fue más grande y decidió tomar pastillas para quitarse la vida. Estuvo internada en el Hospital, mientras que desde su lugar de trabajo nadie se hizo cargo de ella. Ya fue dada de alta.

 

El 27 de junio de 2015 este medio publicó sobre la historia de una trabajadora penitenciaria que convivía en el mismo penal que su violador. Se preservó el nombre y se dio a conocer ese testimonio. En la actualidad, el caso tomó un giro inesperado. Al cambiar a los jefes del Penal hace un año, la mujer se sintió expuesta en su nuevo destino laboral. Las guardias externas donde tuvo que volver a prestar servicio y sentir la sensación de volver a ser ultrajada por su victimario.

Días atrás, la mujer escribió sobre lo sucedido a integrantes de este medio. El dialogo no hizo más que evidenciar la desesperación y la crisis emocional por la que atravesó. A continuación publicamos la capturas de ese dialogo en el cual se decidió preservar la identidad de la mujer en cuestión.

A un año y ocho meses de esa publicación, la historia de la protagonista del caso tuvo un vuelco inesperado intentando quitarse la vida en al menos una ocasión. En el lugar donde trabaja, el Penal 1 nadie se ocupó del caso de la empleada penitenciaria que estuvo  internada en el Hospital Zatti. La situación trascendió por penitenciarios allegados a la mujer que decidieron contar detalles a través de una nota anónima.

El caso se adelantó a autoridades provinciales pero no hubo respuestas y la situación se dio a conocer a través de una nota donde detallaban la osadía institucional a la que fue expuesta la mujer en su contexto laboral.

 

La nota

 

La historia de aquellos días: 

Esta historia es verídica. El nombre Alejandra fue el utilizado por la protagonistas entrevistada, ya que actualmente trabaja en el Servicio Penitenciario y no quiso evidenciar su identidad por una cuestión de seguridad.

El 9 diciembre de 1995 Alejandra tenía 14 años recién cumplidos. Su mamá necesitaba algunas cosas para cocinar y la mandó a comprar esos elementos. Cuando regresaba a su casa fue abordada por un hombre y violada. Veinte años después, en su entornó laboral convive a diario con su victimario.

 

 

 

 

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