Causa Facundo Castro: más pruebas incriminan a la Bonaerense

Publicado el: 11 de agosto de 2020 | Por:

La información de los teléfonos celulares de los policías que lo pararon aquel día no fue entregada en forma voluntaria, como difundieron algunos medios. De hecho, todos los mensajes entre ellos y sus jefes fueron eliminados.

Las transcripciones de los diálogos entre los bonaerenses Jana Jennifer Curuhinca y Mario Gabriel Sosa, obtenidas mediante el sistema de análisis UFED, son parciales porque más del 80 por ciento de los audios e imágenes fueron borradas. Curuhinca también quiso borrar todo registro de sus llamadas entrantes y salientes.

El mismo día que desapareció Facundo Castro, a las 20.26 desde su teléfono fue enviado un mensaje de texto (SMS) a su amigo Juan, con quien trabajaba en la cervecería. El joven declaró en la causa que le pareció raro porque Kufa nunca usaba ese medio. “Diría que no fue escrito por él, me hubiese puesto “gordo el tubo se me quedo sin señal, está muerto”. Para la familia la activación de su teléfono celular captada por las antenas en cercanías de Bahía Blanca con este mensaje dudoso es la fase uno del encubrimiento.

Además, una de las oficiales femeninas desactivó el WhatsApp el 8 de mayo, mucho antes de que el caso cobrará resonancia. Se trata de Siomara Flores, medio hermana de Curuhinca, la policía que dijo haber levantado a Facundo en Buratovich y haberlo dejado en Origone, en un horario que coincide con llamada que le hizo Facundo a su mamá a las 13.33. La familia considera que miente porque justo en esa parte donde dice haberlo dejado, “en cercanías de la curva peligrosa”, no hay señal de celular. Durante el peritaje con perros ninguno reaccionó al entrar a su auto.

Para la familia estas fueron maniobras encubridoras, no así para el juzgado. “De los diálogos se advierte la intención de colaborar con la pesquisa, el deseo de que aparezca o se encuentre a la víctima, la preocupación por verse involucrados y el enojo por las versiones que los sindican en la prensa”, analizó la jueza. “Sosa al afirmar que nadie sabe que fuimos nosotros se refería a que la prensa no conocía los nombres de quienes labraron la infracción por violación a la cuarentena”, concluyó, en sintonía con la interpretación que dio la División Búsqueda de Prófugos y Personas Desaparecidas de la Policía Federal.

El diálogo entre Sosa y Curuhinca del 16 de junio fue el siguiente:

Sosa: Él la está pasando bomba en otro lado y la familia pensando que le pasó lo mismo que a Maldonado, ja.

Flores: Espero que aparezca porque la última en verlo fui yo, por querer hacerle una gauchada y acercarlo.

Sosa: Sí, vos y nosotros, encima la madre remarca en todas las publicaciones que la policía de Burato lo vio por última vez.

Flores: Ah bueno, me quedo tranquila jajaja, igual la poli de Origone creo que también lo identificó. ¿Qué sabés de lo tuyo, pudiste averiguar algo?

Sosa: Jajaja, vamos a ir todos presos, pero eso no lo dicen en ninguna parte.

El 19 de Junio scomunican para establecer en qué punto exacto detuvieron a Facundo, porque así lo requería el rastrillaje que se pensaba hacer con los perros del K9 de Punta Alta. Curruhinca le envía la foto de Facundo de espaldas a cámara frente a la camioneta policial, con sus manos juntas como si estuviera esposado, y su mochila frente al vehículo. “Ahí lo paramos pero ahora no me ubico, jaja”, dice Curuhinca. “Soy fachero, jaja”, responde Sosa.

El 3 de Julio  Jana Curuhinca le envía un link con una nota sobre la desaparición de “Astudillo”, y luego le reenvía un audio de su jefe el cual dice que se quede tranquila que ellos hicieron bien su trabajo, y que no hay nada que los pueda señalar como autores de una desaparición forzada: “El fiscal Dimas dice que el federal nunca le pidió la causa ni le avisó nada, no te preocupes porque está todo muy bien hecho y no nos va a traer problemas ni a vos ni a Grillo (Fernando Grilloni de la segunda de Pedro Luro a cargo de la búsqueda inicial) ni a Sosa ni a nadie (…) acá no ha pasado nada por el estilo, gracias a dios puedo decir que cierro los ojos y se con quién estoy laburando”. Curuhinca le expresa su preocupación de que los desafecten durante la investigación, a lo que Sosa le responde “no creo, que se dejen de joder”.

Curuhinca: “Sí, por eso, pero como dice que tres testigos vieron como lo subíamos al patrullero en Burato y lo llevábamos eh y como lo hostigamos y toda esa cosa digo bue (…) yo preguntaba para no venirme ver el sogazo de golpe, estar alerta aunque sea para tomarme unas vacaciones jaja”.

Sosa: “Tendríamos que pedir las declaraciones por las horas y fechas, ja, porque yo ahora ni me acuerdo”.

Curuhinca: “Sí, tenés razón, por si tenemos que declarar en Médanos. Nos salvamos de hacer operativo para buscarlo porque no podemos estar en contacto con la investigación“.

También, dentro de los mensajes a los que pudieron acceder encontraron un texto que decía: “Bueno quedate tranqui Janita nadie sabe que fuimos nosotros, aparte es como dice el jefe nosotros hicimos nuestro trabajo”. Esto le dijo el policía Mario Gabriel Sosa a su compañera de armas en la Bonaerense Jana Jennifer Curuhinca el 3 de julio a las 11.39, cuando la desaparición de Facundo Astudillo Castro ya había llegado a los medios.

Ambos revistan en la comisaría de Mayor Buratovich y son quienes detuvieron al joven en la ruta 3 a las 10 de la mañana del 30 de abril, cuando se dirigía a dedo hacia Bahía Blanca. Tanto ellos como los policías del siguiente pueblo, Teniente Origone, dijeron que lo dejaron seguir, que le hicieron la infracción por circular sin permiso en violación de la cuarentena, pero en los pocos mensajes rescatados en la investigación –el resto fue borrado por ellos mismos–, queda en evidencia que hasta dudaron del protocolo aplicado. Sobre ellos y otros dos uniformados pesa el pedido de detención de la familia de Facundo.

A pesar de las pruebas recopiladas hasta el momento, el fiscal Ulpiano Martínez no ha solicitado se tomen medidas con dichos policías implicados. Es este uno de los motivos por los cuales la querella solicita permanentemente que se aparte al fiscal del cargo por obstrucción en la resolución de la causa.

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