La muerte de Nicolás Calfunao en San Blas y sus interrogantes

Publicado el: 10 de agosto de 2019 | Por:

En febrero de 2013 Nicolás Calfunao fue encontrado sin vida en el interior del patio de una propiedad de Bahía San Blas. Desde ese día su familia reclama que lo asesinaron y la hipótesis judicial y policial apunta a un suicidio.

El reclamo se desvanece en el tiempo ante la falta de respuestas oficiales al planteo de la familia. El caso había sido caratulado como “Averiguación Causal de Muerte” y el cuerpo sin vida de Nicolás, estaba en la casa del tío sobre la calle Oliva, entre las calles 29 y 30. El escenario de muerte fue el patio de la vivienda donde estaba tirado el cadáver, aparentemente sobre el suelo.

Hasta el lugar llegaron los uniformados del Destacamento de Bahía San Blas y la Titular de la Ayudantía Fiscal Adela Abel. Tras las diligencias de rigor, se determinó el traslado al hospital Pedro Ecay de Carmen de Patagones para la realización de la autopsia.

Según precisó el propio Avondet, Comisario por aquellos años en Patagones, dos médicos certificaron que la muerte del joven se dio por asfixia por ahorcamiento y que el cuerpo no presentaba golpes. En marzo de 2013, a un mes de la muerte de Nicolás comenzaron las movilizaciones en Carmen de Patagones. El objetivo era exigir que la justicia avance en la investigación de la muerte. Pedían que se realice una nueva autopsia al cuerpo del joven porque estaban seguros que Nicolás estaba golpeado en la zona de las costillas, dato que no arrojó la primera autopsia.

Gustavo Calfunao, tío de la víctima, había declarado en medios radiales que, él fue quien encontró al muchacho sin vida. “Pasó un martes a la noche. Fuimos a comer un asado todos juntos y aproximadamente a las 2 de la mañana pasé a dejarlo por casa (vivían en una misma vivienda junto a las parejas de ambos). Él me lo pidió porque al día siguiente teníamos que ir a trabajar (se dedican a la construcción); yo fui a un pub”, relató el tío del joven. Al regresar a su casa, alrededor de las 5 de la mañana, encontró a su sobrino ya sin vida, recostado en un árbol ubicado en un patio delantero a la casa. “Tenía tres vueltas de soga un poco más arriba del cuello, casi a la altura del mentón”, había contado a los medios que cubrían el caso por aquellos años.

A la familia Calfunao le parecía extraño que una persona pueda quitarse la vida mediante un ahorcamiento en esa posición. Estaba sentado lo que hace pensar que instintivamente hubiese estirado sus piernas para salvarse. El tío de Nicolás fue consultado sobre posibles motivos de un supuesto crimen, y Gustavo Calfunao había declarado en los medios que desconocía los mismos, pero aportó un dato importante. Dijo que testigos observaron que aproximadamente a las 4 de la mañana, tres personas se habían retirado del lugar donde sucedió la muerte del joven. Se apuntaba a nuevos residentes desde hace pocos meses en San Blas que realizaban trabajos temporarios.

“No puedo dar nombres, pero hay tres sospechosos”, había expresado el tío de la víctima quien detalló que “son jóvenes mayores de edad, uno de San Blas, otro de Carmen de Patagones y un tercero de Stroeder. Tras el hecho dejaron de verse en la zona”.

Ya por ese entonces, a casi seis meses de la muerte de Nicolás, no había ningún indicio obre el móvil de un supuesto crimen, aunque Gustavo Calfunao estimó que puede haberse tratado de una cuestión futbolística, ya que su sobrino “era fanático de Rampla Juniors (club de Carmen de Patagones) y andaba todo el día con esa camiseta”. Un elemento más que apuntala las sospechas de la familia es que Gustavo Calfunao había afirmado haber sido amenazado a través de llamadas telefónicas. En esas conversaciones le advertían que “cese con los reclamos o alguien más de su familia morirá”. Hubo denuncias por esta situación pero no se sabe en que quedó todo.

A seis años de la muerte de Nicolás Calfunao su familia no sabe absolutamente nada sobre cómo murió el joven de 18 años y por qué murió. Al no haber indicios concretos sobre el cómo y por qué, tampoco hay nada que permita llegar al quién y si realmente fue un homicidio o Nicolás decidió quitarse la vida.

A más de seis años de la muerte de Nicolás, se puede asegurar que en este caso ni la policía, ni la justicia estuvieron a la altura de las circunstancias para esclarecer el caso y llevar respuestas a su familia.

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