Dictan sentencia en una caso de abuso sexual gravemente ultrajante en Mainqué

Publicado el: 31 de mayo de 2017 | Por:

La Cámara Primera en lo Criminal dictó hoy una condena de 9 años de prisión por el delito de abuso sexual. El imputado R.E.D tiene 50 años y era la pareja de la madre de la víctima, una niña de 10 años. Justamente para proteger la identidad de la menor no se consigna aquí el nombre del imputado.

El Tribunal estuvo integrado por los jueces Julio Sueldo, Álvaro Meynet y Alejandra Berenguer. El condenado llegó a juicio en libertad y se mantendrá en la misma situación hasta que la sentencia adquiera firmeza. Sin embargo, la Cámara Primera mantuvo la prohibición de acercamiento para con la víctima, le impuso una prohibición para salir del país e incluso para salir de la localidad donde tiene residencia. Debe presentarse dos veces por semana ante la Fiscalía de su domicilio para dejar constancia de que se encuentra en esa ciudad.

Los hechos ocurrieron en el año 2008 en una chacra de Mainqué, donde vivía la familia. En ese momento la víctima tenía 10 años. Continuaron en un domicilio de Fernández Oro, donde posteriormente se mudaron, en el año 2010. En ese entonces la niña tenía 12 años.

Intervinieron en el debate el fiscal de cámara Gustavo Herrera y un defensor particular.

Consideraron los jueces para resolver:

“(…) que al momento de juzgar la materialidad y autoría de eventos como el que nos convoca, resulta de preponderancia central en análisis del testimonio prestado por la víctima, toda vez que se trata de conductas acaecidas en ámbitos intrafamiliares, sin testigos directos de observación, en el decir de la doctrina “delito entre paredes”, y es allí donde la prueba testimonial aportada por la propia víctima resulta de interés superlativo, pues un razonamiento en contrario conllevaría a una especie de llave de impunidad toda vez que rara vez se contará con otras pruebas directas sobre su acaecimiento. Claro está que tal razonamiento debe darse con la prudencia y análisis respectivo dentro del marco de la sana crítica racional, y el otorgamiento de certeza incriminante a partir de tal testimonio debe darse en tanto y en cuanto aparezca robustecido por indicios serios, graves y concordantes. Así lo ha referido nuestro Máximo Tribunal a nivel provincial, al sostener: “Es doctrina legal reiterada que, en este tipo de delitos “entre paredes”, por regla general la prueba de la autoría del imputado tiene su fundamento principal en la declaración de la propia víctima, que debe ser corroborada por prueba indiciaria conteste y concordante que le dé certeza. Ahora bien, las dificultades probatorias no pueden tener como consecuencia una disminución en cuanto a las exigencias convictivas de otros delitos, “sino que la imposibilidad de contar con elementos directos -salvo los peritajes sobre lesiones en los órganos genitales de la víctima- hacen necesario un correcto desarrollo de aquéllos indirectos o presunciones…” (Se. 77/02 STJRNSP).

R.E.P fue condenado como autor del delito de “abuso sexual gravemente ultrajante para la víctima, cometido contra un menor de 18 años aprovechando la situación de convivencia preexistente con el mismo, en la modalidad de delito continuado” la pena de nueve años de prisión.

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