Cipolletti: violento escapó de una comisaría y la víctima vive con miedo

Publicado el: 1 de febrero de 2020 | Por:

Foto: La Mañana de Cipolletti

Ya hace casi un mes que se fugó de la Comisaría 24. Lo están buscando. La víctima está con un botón antipánico y le pusieron custodia permanente.

Un violento escapó de la Comisaría 24 y circula libremente por las calles de Cipolletti, mientras que su víctima convive con un botón antipánico y una custodia que la sigue a todas partes, incluso a su lugar de trabajo. La fuga, que la vulneró mucho más de lo que ya está, ocurrió hace casi un mes. Ese tiempo lleva suelto el violento y la Justicia dice que lo están buscando.

“No tengo vida propia, donde voy tengo que ir con la Policía, cuando él anda por todos lados. No es justo que yo tenga que pasar por esto. Necesito que me ayuden para que se termine. La que sufre y está presa soy yo; él tipo anda por ahí, como si nada”, expresó Ana María Mora, en diálogo con LMCipolletti.

Según informaron fuentes judiciales al medio colega, el hombre, identificado como Jorge Luis Gonzalez, se encontraba detenido con prisión preventiva por desobediencia a una orden judicial y lesiones, en el marco de una causa de violencia de género. En esas circunstancias se fugó de la Comisaría 24.

La inexplicable fuga del imputado ocurrió el pasado 2 de enero. La víctima dice que lo dejaron salir del calabozo para que camine un poco; y en esas circunstancias se escapó por una puerta. No entiende cómo pudo ocurrir, ni se explica tampoco que se haya fugado dos días antes de que lo trasladen al Penal 5.

“Algo pasó, no puede ser que se haya escapado así de una comisaría. Se les va dos días antes de ir a un penal, y no hay una explicación”, sostuvo Ana.

Incluso, le pareció muy raro que el día de la fuga haya estado su madre en la unidad policial retirando sus pertenencias. Horas después, el detenido se escapó y ya hace casi un mes que no lo encuentran, pese a que lo han visto deambular por el barrio de las 1200 Viviendas.

“La mujer tiene mucho miedo porque nadie sabe dónde está, si está lejos o está cerca de ella. Por eso intensificamos la custodia para ella y lo estamos buscando”, se indicó desde la fiscalía.

El calvario que vive la víctima no comenzó el pasado 2 de enero, aunque la fuga de su ex pareja haya sido un golpe muy bajo para su integridad.

Ana, como tantas otras mujeres, sufría golpes reiterados, insultos, amenazas y otras agresiones desde hacía cuatro años. “Dos veces se me metió a mi casa por un ventiluz del baño y me pego muy mal en una oportunidad”, recordó Ana.

Pero un día se animó a denunciarlo. “En octubre me pegó mal, como si yo fuera un hombre; y ahí me dí cuenta que me iba a terminar matando y lo denuncié en la Comisaría de la Familia _(…) Me daba piñas en los pulmones que me dejaron sin aire”, manifestó la mujer a través de la denuncia penal que radicó en el Ministerio Público Fiscal.

El pasado 25 de diciembre fue la última vez que la atacó. La víctima estaba con su hermano en una placita del barrio Luis Piedrabuena, ubicada en calle Perú, cuando sorpresivamente apareció su ex pareja, comenzó a insultarla y la golpeó por todos lados. Él no se podía acercar, pero igual violó la orden que le había impuesto la Justicia.

“Esta vez me pegó patadas en las piernas y piñas en los brazos y la nariz”, recordó. Las lesiones fueron certificadas por un médico policial y ante el personal de salud del hospital local.

Detenido

Su hermano salió en su defensa, justo pasaba un patrullero que intervino en el hecho y se llevó detenido al agresor. Pero días después se fue de la comisaría y hasta el momento no lo encuentran.

“Ya estoy cansada. No puedo salir tranquila a la calle, y me sigue la custodia a todos lados. Esto me ha traído problemas en la escuela donde trabajo. No puede ser, y me da una impotencia muy grande saber que está en las 1200 Viviendas y no lo agarran”, expresó la víctima, y se quebró.

La mujer solo quiere una vida normal, para ella y sus dos hijas, de 15 y 20 años, que la dejen en paz. Pero cada día que pasa, se acrecienta la angustia y el temor de que el agresor se le aparezca sin más y vuelva a hostigarla.

“Saco fuerzas para salir a trabajar y que mis hijas no me vean así, pero estoy muy mal, yo ya no puedo más. Todo esto me está haciendo mucho daño. Psicológicamente, anímicamente, no puedo más. Por favor, ayúdenme, que la Policía lo agarre”, concluyó.

Fuente: LMC – La Mañana de Cipolletti – https://www.lmcipolletti.com/

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