14 años de prisión efectiva por abuso sexual agravado a dos niñas en Villa Regina

Publicado el: 5 de marzo de 2020 | Por:

La fiscal jefa Graciela Echegaray la fiscal Vanesa Cascallares, solicitaron la pena de 18 años de prisión para un sujeto de 74 años por varios delitos cometidos contra dos niñas, una de ellas nieta biológica, todos relacionados con abusos contra la integridad sexual.

Por su parte, el Tribunal de Juicio compuesto por los jueces Laura Pérez, Oscar Gatti y Verónica Rodriguez se expidieron en relación al monto de la pena y condenaron al hombre a 14 años de prisión.

El hombre fue condenado de hechos perpetrados contra su nieta por la calificación legal de “abuso sexual simple agravado por el vínculo, reiterado en un número indeterminado de oportunidades, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo reiterado en 4 oportunidades, en concurso ideal con promoción a la corrupción de menores”.

Respecto de la nieta no biológica, el hombre respondió por los delitos de “abuso sexual simple agravado por ser el encargado de la guarda, reiterado en un número indeterminado de oportunidades en concurso real con abuso sexual con acceso carnal, en concurso ideal con promoción a la corrupción de menores”.

Los hechos investigados por Echegaray y Cascallares tienen algunos puntos en común entre ambas víctimas: “se trata de dos niñas, que sufren los abusos durante su infancia, en la localidad de Villa Regina, y otra circunstancia común es cómo se devela este secreto. Puntualmente cuando una de ellas se ve sensibilizada por la temática de abuso sexual y del empoderamiento de la mujer, se pone en contacto con su prima, hablan del tema, y juntas le cuentan a la hermana de una de ellas lo que les había hecho este hombre”, detalló la fiscal jefa.

“¿Qué es lo que cuentan? Tal como quedó acreditado mediante la prueba expuesta durante el juicio, a una ellas le ocurrió entre sus 8 y 11 años, por parte de su abuelo paterno. Fueron 7 hechos denunciados, abusos sexuales carnales, tocamientos, que fueron en la casa del imputado, en la sierra, en un depósito de la casa, en la casa de la niña, y que el hombre le ofrecía caramelos a cambio de esto”, explicó.

Esa otra niña, nieta postiza del hoy condenado, “contó durante el debate que todo comenzó cuando tenía 6 años, cuando la invitó a comprar golosinas. Los hechos sucedieron en la casa del imputado, en el hogar de la nena, y como a su nieta, a ella también le dijo que no le contara a nadie y no que tenía que asustarse con lo que pasaba. Los abusos con acceso carnal comenzaron cuando tenía 9 años, culminando el calvario a los 11”.

Argumentos fiscales

“Los hechos fueron cometidos en espacios íntimos, cotidianos de las pequeñas, donde es natural que bajen la defensa porque se entiende que es el lugar de protección”, expresó Echegaray.

“Los medios que empleó el hombre fueron las amenazas, incluso en algún punto darles caramelos o comprarles golosinas para que no dijeran nada, todo para lograr su desahogo sexual”, enfatizó la fiscal jefe.

Luego agregó que en relación a lo denominado “extensión del daño” en las niñas, “la psiquiatra y el licenciado en Servicio Social del Poder Judicial coincidieron que ambas deponen en las entrevistas mantenidas, que tienen pesadillas, miedo, culpa, vergüenza, aún ahora que son mayores de edad. Aún más, hubo en ellas intentos de autoagresiones y estres postraumático, lo que se denomina daño psíquico”.

Más adelante y basándose en lo declarado por los especialistas, Echegaray habló de que las jóvenes sufren “daños congnitivos, estados negativos emocionales, rechazo por su cuerpo en ambas víctimas”.

“El hombre actuó sobre seguro, para desahogarse sexualmente, cosificando a las niñas y tratándolas nada más que como una cosa para lograr su objetivo personal. Vale entonces subrayar su perversión y morbo para humillar a estas jóvenes en un período más que prolongado de tiempo”.

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